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Equivocaciones exitosas – Ernesto Sabato – Descubrimiento de América – Uno y el Universo

Ernesto Sabato

Ernesto Sabato

«[…] los manuales escolares han difundido la imagen de un Colón omnisciente discutiendo ante una junta salmantina astuta, ignorante y mal dispuesta. Es difícil saber hoy lo que en aquella reunión se discutió, pero puede presumirse que muchos de los argumentos esgrimidos contra el Almirante eran científicamente correctos. Uno y el universoNo es creíble que se discutiese la posibilidad teórica de llegar a oriente partiendo de occidente: en aquella época ninguna persona medianamente culta negaba la esfericidad de la Tierra –que había sido medida por Eratóstenes de Alejandría. Es probable que hubiera dos clases de objeciones: en primer lugar, algún teólogo puede haber hablado de la posibilidad de “resbalamiento”, una vez sobrepasado cierto límite en la navegación; esta era una opinión corriente, pues, como no se tenía idea de la gravitación hacia el centro, se pensaba que era imposible habitar en regiones un poco alejadas del centro europeo: San Isidro no admitía siquiera la existencia de habitantes en Libia, por la excesiva inclinación del suelo; mucho menos podría creerse en la posibilidad de dar la vuelta al mundo, por la misma razón que se negaba la existencia de los antípodas, esos absurdos habitantes con la cabeza para abajo; el propio Cicerón, ecléctico y escéptico, cree necesario asegurar a su amigo Lúculo que no desprecia “esa creencia” (Primeras cuestiones académicas, Libro II). El otro género de objeción que puede haber tenido el Almirante es sensato y atendible: los geodestas griegos habían calculado valores bastante diferentes para la circunferencia terrestre, y el que Paolo del Pozo Toscanelli ofreció a Colón en su mapa estaba basado en los datos de Posidonio –muy inferiores a los reales- y en su exagerado cálculo de la extensión del viejo continente. En resumen, Colón pensó que la distancia hasta oriente no era superior a 1200 leguas, recorrido que calculaba hacer en cinco semanas. Por el contrario, muchos eruditos de la época conocían los cálculos de Eratóstenes, que son casi exactos, y que daban un valor mucho más grande del obtenido por Posidonio. Estos cálculos demostraban que el viaje era una locura.

A pesar de todo Colón hizo la expedición y el azar quiso que tardara justamente cinco semanas en llegar al nuevo continente, lo que explica que se afirmara en su idea errónea de haber llegado a las Indias. Hoy sabemos que Eratóstenes de Alejandría había calculado con asombrosa precisión y que Colón y sus asesores técnicos estaban equivocados. Pero con esa clase de equivocaciones es como avanza la humanidad».

Ernesto Sabato
De “Descubrimiento de América”, Uno y el Universo

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