Escritos y lecturas

Quiénes somos para pretender inmortalidad | Miguel de Unamuno – Del sentimiento trágico de la vida

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DelSentimientoTragicoDeLaVida

Miguel De Unamuno
Miguel de Unamuno

“[…] y nos preguntan que quiénes somos […] para pretender inmortalidad. “¿En gracia a qué? ¿Para qué? ¿Con qué derecho?”, preguntáis. ¿Y en gracia a qué vivimos? ¿Para qué? […] ¿Y con qué derecho somos? Tan gratuito es existir como seguir existiendo siempre”.

 

Miguel de Unamuno
Del sentimiento trágico de la vida

Nos hablan de que nada se pierde | Miguel de Unamuno – Del sentimiento trágico de la vida

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Miguel De Unamuno
Miguel de Unamuno

“[…] y nos hablan de que nada se pierde, de que todo se transforma, muda y cambia, que ni se aniquila el menor cachito de materia, ni se desvanece del todo el menor golpecito de fuerza, y hay quien pretende darnos consuelo con esto. ¡Pobre consuelo! Ni de mi materia ni de mi fuerza me inquieto pues no son mías mientras no sea yo mismo mío, esto es, eterno. No, no es anegarme en el gran Todo, en la Materia o en la Fuerza infinitas y eternas o en Dios lo que anhelo; no es ser poseído por Dios, sino poseerlo, hacerme yo Dios sin dejar de ser el yo que ahora os digo esto. No nos sirven engañifas de monismo; ¡queremos bulto y no sombra de inmortalidad!”.

Miguel de Unamuno
Del sentimiento trágico de la vida

A menudo se unían a los normandos los siervos – E. A. Kosminsky – Historia de la Edad Media

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A menudo se unían a los normandos los siervos - E. A. Kosminsky - Historia de la Edad Media
E. A. Kosminsky

A menudo se unían a los normandos los siervos - E. A. Kosminsky - Historia de la Edad Media“A menudo se unían a los normandos los siervos de la gleba, llegados a un estado de desesperación por causa de la opresión de sus señores. Según la leyenda, el más temible de los vikings, Hastings, era un campesino de la Francia meridional. Lo repentino de los ataques normandos, su valor y presencia de ánimo les traían la victoria por doquier. Cuando no les era posible conquistar algo por la fuerza, recurrían a la astucia.

Acciones y pasiones – Erich Fromm – El arte de amar

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Erich Fromm
Erich Fromm

ElArteDeAmar“Spinoza formuló con suma claridad el […] concepto de actividad, distinguiendo entre afectos activos y pasivos, entre “acciones” y “pasiones”. En el ejercicio de un afecto activo, el hombre es libre, es el amo de su afecto. En el afecto pasivo, el hombre se ve impulsado, es objeto de motivaciones de las que no se percata. La envidia, lo celos, la ambición, todo tipo de avidez, son pasiones; el amor es una acción, la práctica de un poder humano, que sólo puede realizarse en la libertad y jamás como resultado de una compulsión”.

Erich Fromm
El arte de amar

La sociedad humana tiene sentidos – Miguel de Unamuno – Del sentimiento trágico de la vida

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La sociedad humana tiene sentidos - Miguel de Unamuno - Del sentimiento trágico de la vida

La sociedad humana tiene sentidos - Miguel de Unamuno - Del sentimiento trágico de la vida
Miguel de Unamuno

“La sociedad humana, como tal sociedad, tiene sentidos de que el individuo, a no ser por ella, carecería; lo mismo que este individuo, el hombre, que es a su vez una especie de sociedad, tiene sentidos de que carecen las células que lo componen. Las células ciegas del oído, en su oscura conciencia, deben de ignorar la existencia del mundo visible, y si de él les hablasen, lo estimarían acaso creación arbitraria de las células sordas de la vista, las cuales, a su vez, habrán de estimar ilusión el mundo sonoro que aquellas crean”.

Miguel de Unamuno
Del sentimiento trágico de la vida

Mal de ojo en abundancia | Anthony Burgess – The maleficent beam – Times Literary Supplement – Adolfo Bioy Casares – De jardines ajenos

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Anthony Burgess
Anthony Burgess

«El Papa Pío IX, prelado amable, inteligente y santo, tenía mal de ojo en abundancia. Recorriendo Roma después de su coronación, lanzó una supuesta bendición a una niñera que sostenía un bebe desde una ventana abierta. De inmediato el niño cayó a la calle y murió. Desde entonces su reputación como jettatore de primer orden fue segura.

Embriagar sin renunciar a las ideas – Stephen King – Mientras escribo

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Embriagar sin renunciar a las ideas - Stephen King - Mientras escribo

Embriagar sin renunciar a las ideas - Stephen King - Mientras escribo
Stephen King

“La lectura de Tabby fue recibida en silencio. Nadie sabía muy bien cómo reaccionar. El poema parecía atravesado por cables que tensaran los versos casi hasta hacerlos zumbar. La combinación de lenguaje elaborado e imágenes delirantes me pareció emocionante y esclarecedora. El poema de Tabby, por añadidura, me hizo sentir menos solo en mi convicción de que la buena literatura podía ser embriagadora sin renunciar al hilo conductor de las ideas”.

Stephen King
Mientras escribo

La atracción de la certeza – P. D. James – La edad de la franqueza

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La atracción de la certeza - P. D. James - La edad de la franqueza

La atracción de la certeza - P. D. James - La edad de la franqueza
P. D. James

“Toda sociedad tiene dos opciones claras: la prohibición absoluta como en un Estado totalitario, o la libertad absoluta. Ambas evitan el rigor que exige toda decisión. Ambas tienen la atracción de la certeza. La opción difícil es decidir dónde debe trazarse el límite y sin duda alguna ésa es la responsabilidad que tiene todo país civilizado y democrático”.

P. D. James
La edad de la franqueza

Lee nuestros nombres, y piensa en nosotros, ahora muertos | John Buxton – Inscription for a War Memorial – Adolfo Bioy Casares – De jardines ajenos

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«”Read through our names, and think of us, now dead,
Who stood here once, like you, and also read
The names of men who in another war
Died, as we died. And see there is no more.

(Lee nuestros nombres, y piensa en nosotros, ahora muertos,
que alguna vez estuvimos aquí, como tú, y también leímos
los nombres de gente muerta en otra guerra,
como nosotros después. Y procura que no haya más.)”.

John Buxton,
‘Inscription for a War Memorial: 1939-1945’
“».

 

Adolfo Bioy CasaresDe jardines ajenosAdolfo Bioy Casares
De jardines ajenos

Para él la pena estaba aún demasiado cerca | J. R. R. Tolkien – El señor de los anillos – La comunidad del anillo

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J. R. R. Tolkien
J. R. R. Tolkien

El Señor de los Anillos I

“[…] para él la pena estaba aún demasiado cerca, y era un tema para las lágrimas y no todavía para una canción”.

J. R. R. Tolkien
El señor de los anillos
Vol. I: “La comunidad del anillo”