Citas y selecciones

Se ruega tocar – Paul Auster – A salto de mata

Paul Auster

Paul Auster

A salto de mata

«Si yo hubiese sido diferente, habría seguido durante años en aquel empleo, pero en vista de que no lo era, al cabo de unos meses empecé a aburrirme e impacientarme. Me gustaba hojear los textos sobre los que tenía que escribir, pero no tenía mentalidad de coleccionista y no llegaba a sentir el adecuado respeto o veneración por las cosas que vendíamos. Cuando uno se dispone a escribir sobre el catálogo que Marcel Duchamp concibió para la exposición surrealista de 1947 en París, por ejemplo —el que tiene una teta de goma en la portada, el famoso postizo acompañado de la advertencia Prière de toucher (“Se ruega tocar”)— y se lo encuentra protegido con varias capas de plástico con burbujas que, a su vez, están envueltas en grueso papel marrón que, a su vez, se ha metido en una bolsa de plástico, no puede menos que detenerse un instante y preguntarse si no está perdiendo el tiempo.
Prière de toucher. El imperativo de Duchamp juega claramente con los carteles que hay por toda Francia: Prière de ne pas toucher (“Se ruega no tocar”). Invierte la prohibición y nos invita a acariciar el objeto que ha creado. ¿Y qué mejor objeto que ese pecho esponjoso, de formas perfectas? No lo veneren, afirma, no lo tomen en serio, no adoren esa frívola actividad que llamamos arte. Veintisiete años después, la advertencia se invierte de nuevo. El pecho desnudo se ha cubierto. El objeto que debía tocarse se ha hecho intocable. La broma se ha transformado en una transacción sumamente seria, y el dinero tiene una vez más la última palabra».

Paul Auster
A salto de mata

¿Quieres hacer un comentario? ¡Adelante!