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Objeciones contra el feminismo – Marguerite Yourcenar – Matthieu Galey – Con los ojos abiertos

Marguerite Yourcenar

Marguerite Yourcenar

«[…] tengo grandes objeciones contra el feminismo tal como se presenta en la actualidad. En la mayoría de los casos es agresivo, y con la agresión no se llega a nada duradero. Además, y esto sin duda le parecerá paradójico, es conformista, desde el punto de vista de la institución social, en el sentido de que la mujer parece aspirar a la libertad y a la felicidad del burócrata que sale cada mañana, con su portafolios bajo el brazo, o la del obrero que ficha en una fábrica. Este homo sapiens de las sociedades burocráticas y tecnocráticas, es el ideal que la mujer parece querer imitar sin ver las frustraciones y los peligros que implica, porque en esto, igual que los hombres, piensa en términos de beneficio inmediato y de “éxito” individual. […]

Me parece también lamentable ver a la mujer jugar a dos puntas, ver por ejemplo, revistas, que para adaptarse a la moda (porque las opiniones también son modas) publican artículos feministas supuestamente incendiarios, y que al mismo tiempo ofrecen a sus lectoras, que las hojean en la peluquería, igual cantidad de fotografías de lindas muchachas, o más bien muchachas que serían lindas si no encarnaran, con tanta evidencia, los modelos publicitarios; la curiosa psicología comercial de nuestro tiempo imponen esos mohínes que pretenden ser seductores, provocativos o sensuales, cuando no rozan el erotismo y la semidesnudez, si se presenta la ocasión.

Me sorprende que las feministas acepten a todas esas mujeres objeto. Me sorprende también que continúen entregadas a la moda de manera gregaria, como si la moda se confundiera con la elegancia, y que millones de ellas acepten, con una total inconsciencia, el suplicio de los animales martirizados para ensayar en ellos productos cosméticos, cuando no agonizan en trampas, o son muertos a golpes en el hielo, para asegurar a esas mismas mujeres adornos sangrientos. Que los adquieran con dinero ganado libremente por ellas, gracias a una “carrera”, o les sean obsequiados por un marido o un amante, no cambia en nada el problema. En Estados Unidos, creo que el día en que la mujer haya conseguido prohibir que la efigie de una linda muchacha que fuma con un airecito de desafío, lleve al lector de revistas a comprarse cigarrillos, que tres líneas casi invisibles al pie de la página declaran nocivos y cancerígenos, la causa de las mujeres habrá dado un gran paso».

Marguerite Yourcenar

 

Con los ojos abiertos

Matthieu Galey

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Con los ojos abiertos

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