Educación

La motivación en la autorregulación del estudiante

La motivación en la autorregulación del estudiante

La desmotivación relacionada con creencias y justificaciones erróneas acerca de la motivación es una falla de autorregulación contra nuestros objetivos académicos, que puede ser autorregulada, por ejemplo, mejorando la aptitud para estudiar. Sin embargo, ya sabemos lo difícil que es actuar de acuerdo con nuestros objetivos aun estando motivados y aun conociendo las implicaciones de actuar incoherentemente. La motivación es un proceso muy voluble, y todo método de estudio debería ayudarnos a conocerla más para autorregularnos mejor.

Motivaciones

Diremos que la motivación presenta sentido y origen.

Según el sentido de la motivación, la clasificamos en:

  • De aproximación: nos aproxima a un objeto, una situación o un comportamiento (atención, pensamiento, conducta). Tendemos a aproximarnos a lo que genera o podría generar placer, interés, satisfacción (es decir, agrado). Por ejemplo, a un objetivo académico agradable.
  • De evitación: nos aleja de un objeto, una situación o un comportamiento. Tendemos a evitar lo que genera o podría generar displacer, desinterés, perjuicios (es decir, desagrado). Por ejemplo, de un objetivo académico desagradable.

Según el origen, la clasificamos en:

  • Motivación intrínseca: la aproximación o evitación respecto de un objeto, una situación o un comportamiento no se realiza por su instrumentalidad externa o interna (aun si la tiene). Es decir, los aproximamos por agrado o los evitamos por desagrado, más allá de que “sirvan” o “no sirvan” para algo más. Por ejemplo, estudiar historia “porque me gusta” (independientemente de que además sea instrumental para aprobar la materia).
  • Motivación integrada: la aproximación o evitación respecto de un objeto, una situación o un comportamiento se origina en nuestros valores de vida o en la integración con nuestros objetivos, no en agrado o desagrado (aun si los genera). Por ejemplo, esforzarme más en matemática (aunque me desagrade) para obtener una mejor calificación (objetivo) por “ser parte de mí buscar la excelencia” (valor con el cual se integra) y/o por “mantener mi promedio general” (otro objetivo con el cual se integra).
  • Motivación identificada: la aproximación o evitación respecto de un objeto, una situación, un comportamiento se origina en la relevancia que le otorgamos por sí mismo, no en nuestros valores de vida o en nuestros objetivos (aun si coincide con ellos), ni en agrado o desagrado (aun si los genera). Por ejemplo, estudiar inglés porque “puede ser útil”, no porque se origine en mis valores de vida (aun si coincide con ellos) o porque se integre con mis otros objetivos (aun si lo hace).
  • Motivación introyectada: la aproximación o evitación respecto de un objeto, una situación o un comportamiento se origina en introyecciones (internalización de factores externos) que involucran al ego (como la vergüenza o la autoestima), aun parcialmente en contra de nuestros valores de vida o de nuestros objetivos. Por ejemplo, procurar recibirnos para alegrar a nuestros padres, incluso si ya no valoramos el hecho, ni coincide con otros objetivos; esforzarnos durante los últimos meses para aprobar las materias no porque las valoremos o coincida con el objetivo de recibirnos, sino porque nos avergüence la posibilidad de recursarlas o de repetir el año.
  • Motivación externa: la aproximación o evitación respecto de un objeto, una situación o un comportamiento se origina en beneficios o perjuicios externos, incluso totalmente en contra de nuestros valores de vida o de nuestros objetivos. Por ejemplo, procurar aprobar una materia que nos desagrada y consideramos inútil, a cambio de un premio.
  • Amotivación: ausencia de estímulos para aproximar o evitar un objeto, una situación o un comportamiento. Por ejemplo, indiferencia paralizante respecto de determinado objetivo académico.

Gusto y querer vs. Deber

Tendemos a sentir que queremos cumplir los objetivos motivados más autónomamente (por motivación intrínseca, integrada o identificada). En cambio, tendemos a sentir que no queremos pero debemos cumplir los motivados menos autónomamente (por motivación introyectada o externa).

Investigaciones en salud, trabajo y estudio muestran que se progresa más mediante objetivos basados en gusto y querer que en deber: cuanto más autodeterminados somos o nos sentimos (cuanto más cerca están nuestras motivaciones de ser intrínsecas), mejor nos relacionamos con nuestros padres, menos actitudes individualistas tenemos y más dispuestos estamos a esforzarnos y persistir en nuestros objetivos académicos.

Cuando realizamos actividades relacionadas con objetivos debidos, la falta de energía o la necesitad de pasar a otras actividades más disfrutables y significativas nos hacen cada vez más sensibles a señales externas.

De hecho,

sentimos que un objetivo requiere más esfuerzo cuanto menos autodeterminado lo percibimos (cuanto más externamente determinado u “obligado” nos parece).

Cuanto más autónoma es la motivación que estimula un objetivo, menos procrastinamos (demoramos) la acciones relacionadas con él, menos sufrimos los obstáculos que se presentan, menos nos tientan las tentaciones y agotamos menos la fuerza de voluntad (el control inhibitorio) que solemos aplicar para controlarlas.

Impulsos

El impulso es una súbita motivación intrínseca de aproximación o de evitación respecto de un estímulo externo (p. ej., una panadería) o interno (imaginar una torta). Frente a comida que nos gusta, nos sentimos impulsados a comerla; frente a un malestar, a evitarlo; frente a un celular, a tomarlo; frente a un recuerdo doloroso, a reprimirlo. Los impulsos suelen ser inconscientes, rápidos y eficientes (usan pocos recursos). Por lo tanto, pueden ser beneficiosos si se alinean con nuestros objetivos, pero perjudiciales si no.

Cuanto más autónoma es la motivación por un objetivo (intrínseca, identificada o integrada), más probable es que los impulsos generen comportamientos coherentes con él.

Tentaciones

Tentación es una manera de denominar a ese estímulo externo (panadería) o interno (recuerdo de torta) potencialmente incongruente con un objetivo, que genera sensaciones hedónicas (deseos, placeres anticipados) frecuentemente inconscientes y que suele motivar conductas impulsivas (comer una galletita estando a dieta; tomar el celular interrumpiendo el estudio).

Las tentaciones prometen una recompensa por actuar o dejar de actuar, pero algunas son inherentes al acto: la idea de trabajar en vez de estudiar puede ser tentadora por la recompensa monetaria, pero la idea de una siesta que suspenda una lectura pesada no sólo es tentadora por la recompensa de abandonar la conducta desagradable, sino porque dormir es una actividad placentera en sí misma. Las tentaciones vinculadas con recompensas inherentemente gratificantes generan impulsos más difíciles de eludir.

Cuanto más autónoma es la motivación por un objetivo (intrínseca, identificada o integrada), mejor se puede evitar ceder a tentaciones incoherentes con él.

Conflictos motivacionales

Todo objetivo, situación o comportamiento actual (que estamos ejerciendo) o potencial (que proyectamos ejercer) nos produce algún nivel de agrado o de desagrado. Tiene entonces asociada una motivación con determinado sentido (de aproximación o de evitación) y origen (más o menos autónomo), que puede generar un conflicto motivacional:

  • Con otra motivación asociada al mismo objetivo.

Por ejemplo, frente al objetivo de aprobar un examen, una fuerza puede alejarnos del estudio por displacer (motivación intrínseca) y otra aproximarnos al estudio por una recompensa (motivación externa).

  • Con otra motivación asociada a otro objetivo o tentación.

Por ejemplo, puede que una única motivación se asocie con el objetivo de acostarnos más temprano: considerarlo importante (motivación identificada). Sin embargo, puede entrar en conflicto con la motivación intrínseca de asistir a una fiesta nocturna.

Conflicto con otra motivación asociada al mismo objetivo

Los conflictos generados entre motivaciones asociadas a un mismo objetivo son menos frecuentes pero son los más difíciles de resolver, pues sentimos a un mismo tiempo que queremos y que no queremos cumplir el objetivo.

Dijimos que un sentimiento de querer tiende a asociarse a objetivos motivados más autónomamente, y un sentimiento de deber a los motivados menos autónomamente. Dos motivaciones relacionadas con un mismo objetivo, una originada en el querer y otra en el deber, nos enfrentan con diversos escenarios según su sentido (aproximación o evitación):

QUERER vs. DEBEREJEMPLOCONSECUENCIA
Quiero aproximarme y debo aproximarmeMe gusta estudiar matemática.
Si apruebo matemática me darán un premio.
No hay conflicto
Quiero aproximarme y debo evitarloMe gusta jugar hasta tarde.
Me advirtieron que la próxima vez que juegue hasta tarde me castigarán.
Conflicto
Quiero evitarlo y debo evitarloQuiero dejar de hacer trampa en los exámenes porque creo que está mal.
Debo dejar de hacer trampa en los exámenes por vergüenza a que me descubran.
No hay conflicto
Quiero evitarlo y debo aproximarmeNo me gusta estudiar geografía.
Debo estudiar geografía para no disgustar a mis padres.
Conflicto

Observemos que, aunque todas estas combinaciones presentan motivaciones diferentes respecto de un objetivo, sólo dos generan conflictos.

Los objetivos relacionados con la educación institucionalizada suelen estar estimulados por motivaciones menos autónomas, que generan sentimientos de deber. En términos generales, nos enfrentan al conflicto de no querer estudiar lo que debemos estudiar.

Conflicto con otra motivación asociada a otro objetivo o a una tentación

Los conflictos generados entre la motivación asociada a un objetivo y la relacionada con otro objetivo o con una tentación (objeto, situación o comportamiento), son más frecuentes pero relativamente más fáciles de resolver: al menos sentimos que queremos cumplir el objetivo a pesar de la interferencia de la otra motivación.

Los objetivos académicos, que suelen estar estimulados por motivaciones menos autónomas, son frecuentemente interferidos por motivaciones relacionadas con objetivos competidores no académicos y por tentaciones incongruentes que prometen agradarnos más.

Fuerzas desiguales

Es útil concebir que una fuerza favorece y otra desfavorece el comportamiento intencionado respecto de un objetivo. La fuerza favorable se nutre del sentido y origen de la motivación que nos estimula a procurar el objetivo, pero también de los recursos con que contamos en ese momento (energía, tiempo, capacidad autorregulatoria). La desfavorable se nutre de una motivación de origen y/o sentido diferente, pero también se nutre de la inclinación a ahorrar recursos y de los requerimientos de otros objetivos.

Los conflictos motivacionales enfrentan dos motivaciones que presentan fuerzas desiguales, siendo la que queremos más fuerte y difícil de resistir que la que debemos. Respecto del estudio, entonces,

una motivación menos autónoma (menos querida), menos fuerte y más fácil de resistir nos estimula a aproximarnos al estudio, mientras una motivación más autónoma (más querida), más fuerte y más difícil de resistir nos estimula a evitar el estudio.

En el próximo artículo veremos cómo aprovechar estos conocimientos para autorregular la motivación y favorecer nuestros objetivos académicos.

 

Fuentes

Baumeister, R. F., & Vohs, K. D. (2016). Strength Model of Self-Regulation as Limited Resource. En Advances in Experimental Social Psychology (Vol. 54, pp. 67-127). Elsevier.

Duckworth, A. L., White, R. E., Matteucci, A. J., Shearer, A., & Gross, J. J. (2016). A stitch in time: Strategic self-control in high school and college students. Journal of educational psychology, 108(3), 329.

Francis, Z., & Inzlicht, M. (2016). Proximate and ultimate causes of ego depletion. Self-Regulation and Ego Control, 373.

Inzlicht, M., & Berkman, E. (2015). Six questions for the resource model of control (and some answers). Social and Personality Psychology Compass, 9(10), 511-524.

Kruglanski, A. W., Chernikova, M., & Kopetz, C. (2015). Motivation science. Emerging Trends in the Social and Behavioral Sciences: An Interdisciplinary, Searchable, and Linkable Resource.

Milyavskaya, M., Inzlicht, M., Hope, N., & Koestner, R. (2015). Saying “no” to temptation: Want-to motivation improves self-regulation by reducing temptation rather than by increasing self-control. Journal of Personality and Social Psychology, 109(4), 677-693.

Milyavskaya, M., Inzlicht, M., & Routledge, B. (2017). Attentional and motivational mechanisms of self-control. Routledge International Handbook of Self-Control in Health and Well-Being, 11.

Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. American psychologist, 55(1), 68.

Steel, P. (2007). The nature of procrastination: A meta-analytic and theoretical review of quintessential self-regulatory failure. Psychological Bulletin, 133(1), 65-94.

 

¿Preguntas, sugerencias, observaciones? ¡Si los comentarios están para eso!

Sobre suscripcion

¿Quieres hacer un comentario? ¡Adelante!