Problemas de autorregulación del estudiante y soluciones

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Problemas de autorregulación del estudiante y soluciones

Los problemas de autorregulación son parte de la condición humana, pero el estudiante los padece especialmente por encontrarse en pleno desarrollo biológico mientras enfrenta constantes ajustes familiares y sociales.

Las incoherentes exigencias y condiciones del actual sistema académico conviven con desequilibrios físicos y psicológicos, con procesos Tipo I o “involuntarios” muy activos (ansiedades, temores, deseo sexual, dudas existenciales) y con procesos Tipo II o “voluntarios” comparativamente débiles debido a una corteza prefrontal que no completa su desarrollo hasta alrededor de los veinticinco años.

El estudiante suele enfrentar grandes exigencias autorregulatorias con capacidades todavía subdesarrolladas, mientras instituciones y familias no suelen tener la aptitud o la inclinación para ayudar a desarrollarlas.

Vimos que hay muchos problemas relacionados con una deficiente autorregulación (aunque no debe entenderse que ésta sea su causa): obesidad, alcoholismo, relaciones disfuncionales. También afectan la vida de muchos estudiantes y tendremos en cuenta sus factores comunes, pero nos focalizaremos en las dificultades más directamente vinculadas a la educación institucionalizada y en las soluciones que puede proveernos este método de estudio.

Técnicas autorregulatorias

La alteración de pensamientos, sentimientos y conducta puede lograrse por medios que insumen diversa cantidad de recursos y que presentan diferentes características. Cada medio tiene ventajas y desventajas. Frecuentemente se denominan estrategias, pero las llamaremos técnicas, reservando estrategia para aludir a su combinación.

Procedimientos

Las técnicas pueden aplicarse de diversas maneras, mediante pasos diferentes (por ejemplo, hay varias formas de practicar mindfulness). Los denominaremos procedimientos.

Estrategias autorregulatorias

Hay técnicas positivas que junto a otras conforman una mala estrategia. Por ejemplo, aplicar refuerzos y castigos junto a una técnica con la cual se intente aumentar la motivación intrínseca (digamos, objetivos paralelos) constituiría una mala estrategia, ya que tienden a afectarse negativamente.

También las características del estudiante y sus circunstancias exigen estrategias diferentes. Por ejemplo, la asociación asimétrica puede aplicarse sólo cuando el estudiante ha llegado a determinado nivel autorregulatorio; de otro modo sería contraproducente. Los estudiantes con una memoria de trabajo por debajo del promedio son peores en control inhibitorio (“fuerza de voluntad”). Sin embargo, puede que sean “malos” para inhibir impulsos sólo si las tentaciones se les presentan en situaciones que no han anticipado, como sucede en los experimentos psicológicos. Las situaciones cotidianas, en cambio, brindan la oportunidad de planificar nuestras respuestas. “Ser buenos” o “ser malos” autorregulándonos depende entonces también de las estrategias utilizadas.

Adopción de técnicas y estrategias

Es común que las rechacemos aduciendo que “no las necesito”, “cuando quiero puedo”, “si me pongo apruebo”, incluso si los resultados académicos nos contradicen. El éxito autorregulatorio sin ellas depende de que se mantengan constantes la dificultad y cantidad del material, el tiempo disponible, la dificultad de las evaluaciones, la motivación. Esto raramente sucede.

La adopción estratégica de múltiples técnicas predice en diversos campos un éxito que no se logra recurriendo sólo a la fuerza de voluntad (control inhibitorio).

Por ejemplo, son predictivas de la recuperación de adictos. A pesar de que suelen considerarse a sí mismos personas “con mucha voluntad”, cuando se basan en ella fracasan en sus intentos de abandonar el consumo. Progresan menos quienes menos técnicas aplican y más las desestiman, confiando en su fuerza de voluntad incluso a pesar de reiterados fracasos. Quienes logran recuperarse aplican de cinco a siete técnicas, en una estrategia fundamentalmente asincrónica respecto de las tentaciones, declarándose entusiasmados con ellas.

Automatización

Como los procesos Tipo II (“voluntarios”) han sido más estudiados en la autorregulación del comportamiento, tienden a subestimarse los Tipo I (“involuntarios”). Sin embargo, la autorregulación reiterada mediante un proceso Tipo II puede volverse Tipo I (menos controlada, menos consciente, más rápida, más eficiente) sin dejar de ser intencional (de otro modo no se trataría de autorregulación aun siendo regulación).

El éxito estable en diversos campos coincide con la menor conciencia (darse menos cuenta) de la aplicación de técnicas y estrategias gracias a automatizarlas más, a modificar el entorno de la persona y a establecerse rutinas, disminuyendo la probabilidad de actuar en contra del objetivo que se procura.

Algoritmo de la autorregulación

Podemos modelar la autorregulación con el siguiente algoritmo:

  • Establecer un objetivo.
  • Monitorear las diferencias entre el objetivo y la conducta actual.
  • Ajustar la conducta respecto del objetivo utilizando técnicas y estrategias.

Cíclicamente el resultado de la conducta (3) realimenta el monitoreo (2) que reajusta la conducta hasta que la diferencia con (1) es reducida a un nivel que consideremos aceptable.

Problemas de autorregulación y soluciones

Algunos de los problemas de autorregulación son más abarcativos o causales. Varios, en cambio, son efectos, síntomas o meros aspectos de otros problemas. Sin embargo, se presentarán privilegiando su practicidad y comprensión, sin criterio clasificatorio o jerárquico. Lo mismo se aplica a las técnicas y estrategias que los solucionan: muchas son útiles para numerosos problemas (aunque no sean igual de eficaces); algunas solamente para uno. Unas se tratarán extensamente; otras no.

Para una mejor comprensión recomiendo recorrer los artículos en orden. No debe considerarse ésta una lista exhaustiva de los problemas de autorregulación del estudiante. Tampoco definitiva, ya que puede cambiar.

 

Fuentes

Aunger, R., & Curtis, V. (2016). Behaviour centred design: towards an applied science of behaviour changeHealth psychology review10(4), 425-446

Baumeister, R. F., & Vohs, K. D. (2016). Strength model of self-regulation as limited resource. En Advances in Experimental Social Psychology (Vol. 54, pp. 67-127). Elsevier.

Fujita, K. (2011). On conceptualizing self-control as more than the effortful inhibition of impulses. Personality and Social Psychology Review, 15(4), 352-366.

Inzlicht, M., Legault, L., & Teper, R. (2014). Exploring the mechanisms of self-control improvement. Current Directions in Psychological Science, 23(4), 302–307.

McGonigal, K. (2011). The willpower instinct: how self-control works, why it matters, and what you can do to get more of it. Penguin.

Moors, A., & De Houwer, J. (2006). Automaticity: a theoretical and conceptual analysisPsychological bulletin132(2), 297.

Nigg, J. T. (2017). Annual Research Review: on the relations among self-regulation, self-control, executive functioning, effortful control, cognitive control, impulsivity, risk-taking, and inhibition for developmental psychopathology. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 58(4), 361-383

Snoek, A., Levy, N., & Kennett, J. (2016). Strong-willed but not successful: the importance of strategies in recovery from addictionAddictive behaviors reports4, 102-107.

 

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