Escritos y lecturas

La fuerza de voluntad en la autorregulación del estudiante

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En el último artículo se aclararon las diferencias entre motivación y fuerza de voluntad respecto de nuestros objetivos académicos. Se equiparó la fuerza de voluntad con el control inhibitorio y se afirmó que se usa demasiado y mal, incluso cuando podemos recurrir a mejores técnicas autorregulatorias. Sin embargo podemos usar la fuerza de voluntad adecuadamente, pero antes debemos comprenderla mejor.

Problemas estudiantiles: un método para la actualidad

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Última actualización: 30 de abril de 2018

Problemas estudiantiles: un método para la actualidad | Miguel DimaseMuchos problemas estudiantiles aparecen cuando la educación institucionalizada, en todos sus niveles, nos enfrenta a cierto tipo de estudio casi sin enseñarnos cómo estudiarlo, y requiere que aprendamos contenidos que no enseña cómo aprender.

La educación institucionalizada debería cambiar sus medios y objetivos casi por completo, lo cual evitaría en buena medida generar esos problemas estudiantiles. Sin embargo, puede y debe ayudarse al estudiante a superar las demandas de este sistema educativo mediante la adquisición de habilidades que le permitan:

¡Son aptitudes que prácticamente no se enseñan aunque el propio sistema requiera e incluso exija que las apliquemos!

Reconocemos que nuestras habilidades son deficientes recién cuando empeoran los resultados, cuando debemos invertir demasiado tiempo, cuando ya estamos sin energía, cuando es tarde para corregirnos, cuando no vemos otra salida que abandonar (incluso lo que queremos aprender; incluso por fuera del ámbito académico, que en gran medida requiere las mismas aptitudes).

Independientemente de lo que pensemos respecto de cómo deberían ser las cosas, ¿podemos hacer algo para mejorar nuestra vida en esta realidad académica?

Sí.

Aun si no estudiamos pero somos familiares de un estudiante, si enseñamos o capacitamos en cualquier modalidad, si somos directivos de un establecimiento educativo, o meramente si estamos interesados, podemos hacer algo: adoptar un método de estudio y aprendizaje, que sea asimismo más abarcativo y profundo que los habituales.

Fuerza de voluntad vs. motivación del estudiante

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Fuerza de voluntad vs. motivación del estudiante

Es común que nuestra motivación apoye la generación de un objetivo, pero que luego sea insuficiente para iniciar la acción o mantenerla frente a impulsos y tentaciones incoherentes con él. Con los objetivos académicos suele ocurrir cuando disminuye el tiempo disponible, aumenta la dificultad o la cantidad de lo que debemos estudiar. Aunque hay varias técnicas autorregulatorias que favorecen actuar, suele recomendarse persistentemente una que es menos eficaz de lo que se cree: la fuerza de voluntad.

La motivación en la autorregulación del estudiante

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La motivación en la autorregulación del estudiante

La desmotivación relacionada con creencias y justificaciones erróneas acerca de la motivación es una falla de autorregulación contra nuestros objetivos académicos, que puede ser autorregulada, por ejemplo, mejorando la aptitud para estudiar. Sin embargo, ya sabemos lo difícil que es actuar de acuerdo con nuestros objetivos aun estando motivados y aun conociendo las implicaciones de actuar incoherentemente. La motivación es un proceso muy voluble, y todo método de estudio debería ayudarnos a conocerla más para autorregularnos mejor.

Autorregulación del estudiante: implicaciones

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Autorregulación del estudiante: implicaciones

Un método de estudio más abarcativo y profundo que los habituales debe enseñar que la buena autorregulación del estudiante no sólo favorece sus objetivos académicos por desarrollar aptitudes actitudinales que el sistema educativo requiere (y hasta exige, aunque no las enseñe), sino que también se relaciona con menos riesgo a las adicciones, mayor éxito ocupacional, menos violencia y mejores relaciones, entre otros aspectos positivos. 

Autorregulación del estudiante: de la intención a la acción… coherente

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Autorregulación del estudiante: de la intención a la acción... coherente

Sabemos que nuestros objetivos académicos se ven afectados por no poder planificar y por mantener creencias y justificaciones erróneas sobre nuestra motivación. Son fallas de autorregulación: no poder alterar intencionalmente la cognición, la emoción y la conducta para lograrlos.

Practicar la planificación del estudio: una guía

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Practicar la planificacion del estudio: una guía. Agenda y horario representando planificaciónHemos visto ya varios aspectos conceptuales destinados a generar cambios cognitivos que favorezcan planificar el estudio. Veremos ahora con qué y cómo practicar la planificación.

Algunas de estas son en realidad recomendaciones, pero en este método de estudio propongo empezar a practicar como si todas fueran instrucciones. A partir de los resultados se podrá flexibilizarlas o ajustarlas.

¡Empecemos!

Motivarnos para estudiar, mejorando la aptitud

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Última actualización: 23 de septiembre de 2017

Motivarnos para estudiar mejorando la aptitud

Vimos elementos que forman parte de la motivación y las justificaciones motivacionales a las que frecuentemente recurrimos para explicar nuestros problemas de desempeño.

En este método de estudio veremos ahora una manera de motivarnos para estudiar, usando esos conocimientos.

Motivación del estudiante: cómo autorregularla

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Motivación del estudiante: cómo autorregularla

Ya conocemos mejor el proceso de la motivación del estudiante: los elementos de la motivaciónlos tipos de motivaciónqué elemento motivacional mejorar para lograr los objetivos académicos; qué son los impulsos y las tentaciones y qué conflictos motivacionales generan. Sin embargo, un método de estudio debe incluir cómo autorregular la motivación.

¿Planificar el estudio? ¿Para qué?

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Última actualización: 18 de noviembre de 2017

¿Planificar el estudio? ¿Para qué?Casi todos experimentamos algún grado de dificultad para lograr nuestros objetivos académicos.

Como dije en Problemas estudiantiles: un método para la actualidad, que podamos hacer poco para cambiar algunas de sus causas no nos excusa para no cambiar las que podemos.

Podemos cambiar (¡o iniciar!) la planificación de nuestro estudio.