Ficción

Final del diario fechado

De Diario sin fechas

Diario fechado manuscrito en cuaderno universitario anillado

Diario sin fechas

31 de diciembre

Este diario fechado no sirve.

Todo sigue igual.

Este diario no sirve porque todo sigue igual. Nada ha cambiado en los últimos años.

Me refiero a que yo no he cambiado. Los hechos, las circunstancias, sí: trabajo, amor, estudio… He ido registrando inútilmente el relato de estos cambios, pero sigo siendo el mismo (ahora que releo lo anterior, noto que incluí el amor entre lo que ha cambiado, pero… ¿Cómo puedo pensar que, por ejemplo, el amor ha cambiado en mi vida y al mismo tiempo que yo no, que sigo intacto? ¿La transformación de lo que sentí por quienes quise en estos años no habla de mi transformación? ¿Mis sentimientos amorosos y “yo” somos entidades diferentes? ¿No me pertenecen? ¿No son yo? ¿Su transformación no es mi transformación?).

¿¡Qué quiero decir exactamente cuando digo no haber cambiado!? Esta es una muestra de la inutilidad de este diario de mierda. Ni siquiera me ha servido para aclararme una idea como ésta…

Cuando escribo sobre hechos y circunstancias las cosas parecen claras, parecen explicar por qué siento lo que siento y pienso lo que pienso, pero después… A ver, vamos: ¿qué carajo querés decir cuando sentís no haber cambiado y al mismo tiempo ves que tu amor por ciertas personas, sí? ¡Los sentimientos amorosos no son política, trabajo o estudio! No son externos, ¡te pertenecen!

Acabo de notar que a veces me refiero a mí mismo en tercera persona… Interesante… ¿Por qué no escribí, por ejemplo, “A ver: qué carajo quiero decir cuando siento no haber cambiado y al mismo tiempo veo que mi amor por ciertas personas, sí?”. Esto es un descubrimiento… Hay que analizarlo ya mismo (NO, MEJOR VOLVER EN OTRO MOMENTO: si no sigo con lo que venía escribiendo todo va a quedar en nada…).

Bueno, sigo: los sentimientos por esas personas sí se han modificado pero mis sentimientos y pensamientos en general, no. “En general” está mal; no es lo que quiero decir, porque esos sentimientos por esas personas son parte de los sentimientos en general… Los que no han cambiado son los sentimientos y pensamientos más profundos, los que están detrás… Por ejemplo, los sentimientos y pensamientos afectados por lo que siento por esas personas: estos sentimientos han cambiado, pero lo que me generan no (ansiedad, enojo, molestias, celos, impaciencia, temor…). No ha cambiado lo que quiero que cambie, lo que necesito que cambie: mi sufrimiento y mi incomprensión acerca de sus causas. No ha cambiado mi incomprensión profunda de lo que ocurre, de lo que me ocurre, incluyendo entre esos hechos y circunstancias los cambios sentimentales… (es significativo: todo “ocurre” y “me ocurre”; qué poco hago que ocurra, qué poco hago que me ocurra…).

Todos esos sucesos fueron descriptos casi como un espectador, cuando mucho como un actor secundario, narrando lo que acontecía al protagonista bajo prolijas fechas escolares. Es evidente que la descripción y el nivel de análisis que he venido registrando en estos años han servido de poco para transformar mi vida, para comprender mejor esos hechos y circunstancias, para conocerme mejor. En todo caso hubo sentimientos y pensamientos que han mutado al margen de mi conciencia, casi a pesar de mí. Los demás no: siguen dominándome desde la oscuridad, alimentándose de mi ignorancia (en realidad son mi ignorancia). Cada vez que digo algo que no deseo, cada vez que no me atrevo a hacer algo que en realidad quiero, cada vez que las acciones u omisiones de los demás determinan cómo me siento, sé que son ellos (esos sentimientos y pensamientos) los que optan, los que deciden, los que mandan. Pero he fracasado en saber cómo lo hacen…

Este diario debe cambiar.

Podría, claro, abandonarlo…

Sin embargo, sería otro éxito de ellos, de los pensamientos y sentimientos que desean permanecer intactos… Este cansancio, este deseo de renunciar, es provocado. No debo aceptar esta provocación. Lo que debe finalizar es el mero relato, la mera descripción de hechos y circunstancias (no importa que muchas veces haya sido una descripción detallada) para comenzar a descubrir (¡des-cubrir!) las causas y efectos, los procesos mediante los cuales actúan esos pensamientos y sentimientos en esos escenarios constituidos por hechos y circunstancias.

No puedo cambiar lo que no conozco (al menos no puedo cambiarlo deliberadamente, sabiendo que lo estoy cambiando; y este saber es imprescindible para superar ciertos límites). Del mismo modo que es imprescindible el conocimiento constitutivo de los microorganismos para poder combatirlos, necesito conocer las entidades que infectan mi vida.

El nuevo diario será el comienzo del fin.

¿Quieres hacer un comentario? ¡Adelante!