Escritos y lecturas

Inexistencia del tiempo – Herman Hesse – Siddhartha

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Hermann Hesse
Hermann Hesse

“-Dime, Vasudeva, ¿también a ti te inició el río en el misterio de la inexistencia del tiempo?

-Sí, Siddhartha –contestóle-. Con ello sin duda quieres significar que el río Siddharthaestá simultáneamente por doquier: en su fuente y en su desembocadura, en la catarata, en el arroyo y en el rápido, en el mar y en la montaña; en todas partes al mismo tiempo y que no hay en él la menor partícula de pasado o la más breve idea de tiempo venidero, sino solamente el presente.

Placeres efímeros y vanos – Herman Hesse – Siddhartha

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Siddhartha

Hermann Hesse
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«Largo rato habló Siddhartha del sublime y venerado Buda, cuando Kamala, le dijo entre suspiros: “Acaso un día yo también siga a este Buda. Le obsequiaré mi jardín e iré a buscar un refugio en su doctrina”. Pero en seguida lo provocó al juego del amor, abrazándolo con ansias tristes, llenas de mordiscos y de lágrimas, como si hubiera querido saborear hasta la última gota este placer efímero y vano. Jamás Siddhartha penetró de manera tan extrañamente nítida hasta qué punto la voluptuosidad está emparentada con la muerte».

Herman Hesse
Siddhartha

Saciedad desmedida – Herman Hesse – Siddhartha

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Siddhartha

Hermann Hesse
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“También aprendió Siddhartha que después de cada fiesta de amor, los amantes no debían separarse sin haberse admirado mutuamente, con la impresión de haber sido vencidos en la misma medida en que vencían; y que por sobre todo no se debía suscitar en la pareja ese desagradable sentimiento de saciedad desmedida y de abandono, que pudiera hacer creer en un abuso por parte de uno o de otro”.

Herman Hesse
Siddhartha

Ilusión y despertar – Herman Hesse – Siddhartha

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Hermann Hesse
Hermann Hesse

“Contempló el mundo que lo rodeaba como si lo viera por primera vez. Siddhartha¡Hermoso era el mundo! Variado, extraño, enigmático, azul y amarillo aquí, allá verde. Las nubes se deslizaban por el cielo y el río corría sobre la tierra. El bosque y las montañas que se perfilaban en el horizonte, todo era bello, misterioso y encantador. Y en medio del mundo, él, Siddhartha, despierto, en camino hacia sí mismo.

Pensar los sentimientos – Herman Hesse – Siddhartha

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Siddhartha

Hermann Hesse
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“Al abandonar el bosque, donde dejaba a Gotama, el Ser Perfecto, y a Govinda, Siddhartha se percató que al mismo tiempo se desgarraba de él toda su vida pasada. Este sentimiento, que lo llenaba por entero, ocupaba su mente mientras caminaba a pasos lentos. Reflexionaba profundamente. Sumergíase en dicho sentimiento como en el agua, hasta tocar fondo, es decir, hasta desentrañar las causas; pues en ello, parecíale, consiste el verdadero pensar. Sólo así los sentimientos se truecan en ciencia y en lugar de disiparse toman forma e irradian su esencia”.

Herman Hesse
Siddhartha

Navidad burguesa – Herman Hesse – Mi credo

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Mi credo

Hermann Hesse
Hermann Hesse

“La Navidad es una suma, un almacén de regalos de todos los sentimentalismos y mendacidades burgueses. Es un motivo de desenfrenadas orgías para la industria y el comercio, el artículo más sensacional de los almacenes, huele a hojalata lacada, a ramas de abeto y a gramófonos, a agotados carteros y chicos de reparto que murmuran por lo bajo, a alborotadas fiestas familiares bajo el árbol engalanado, a suplementos de los periódicos y a una gran publicidad; en resumen, a mil cosas que me resultan extremadamente odiosas y que me serían indiferentes y ridículas si no hicieran un uso tan lamentable del nombre del Salvador y del recuerdo de nuestros años más tiernos”.

Herman Hesse
Mi credo

El racional, la naturaleza y el arte – Herman Hesse – Un poco de teología – Mi credo

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Mi credo

Hermann Hesse
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“El racional se siente siempre inseguro frente a la naturaleza y el arte. Tan pronto las mira con desdén como las sobreestima supersticiosamente. Es él quien paga millones por viejas obras de arte y hace construir reservas para pájaros, animales salvajes e indios”.

 

Herman Hesse
De “Un poco de teología”, Mi credo

El racional y el piadoso – Herman Hesse – Un poco de teología – Mi credo

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Hermann Hesse
Hermann Hesse

“El racional es responsable de que existan las penas de muerte, las prisiones, las guerras, los cañones, pero el piadoso no ha hecho nada para que todo esto sea Mi credoimposible. Los dos procesos de la historia del mundo en los cuales, con mayor claridad y simbolismo que nunca, un piadoso fue muerto por los racionales –los procesos de Sócrates y del Salvador- tienen momentos de un impresionante doble sentido.

Instante de iluminación – Herman Hesse – Carta ficticia de Josef Knecht a Carlo Ferromonte – Mi credo

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Hermann Hesse
Hermann Hesse

«Como ya te he hablado de mi “despertar” personal, mucho antes de que los dos oyéramos mencionar el Zen, tengo que comunicarte algo más que atrae mi atención y me da qué pensar acerca de los iluminados del budismo chino. Yo ya conozco la experiencia, pues he sentido varias veces “el relámpago de la revelación”. No era algo Mi credodesconocido entre nosotros: todos los místicos y muchos de sus discípulos, grandes y pequeños, lo han vivido; acuérdate de la primera revelación de Jacob Böhmes. Pero en estos chinos el despertar parece prolongarse durante toda la vida, por lo menos en los maestros, que convierten el relámpago en sol y retienen para siempre el instante.

Identificación con el Todo – Herman Hesse – Carta ficticia de Josef Knecht a Carlo Ferromonte – Mi credo

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Hermann Hesse
Hermann Hesse

«Un emperador se encuentra con el antiguo patriarca Bodhidharma. Con la presunción e ignorancia del profano y hombre de mundo, le pregunta: “¿Cuál es el sentido más alto de la verdad sagrada?”. El patriarca contesta: “La Mi credoextensión abierta –nada sagrado-“. La sobria grandeza de esta contestación, Carlo, me acarició como un aliento del espacio, sentí un embeleso y al mismo tiempo un pavor como en esos raros momentos de inmediata cognición o experiencia, que yo llamo “estar despierto” y sobre los cuales hablamos una vez con extraordinaria gravedad. La consecución de este despertar, este estado de identificación con el Todo, que no es cavilación, sino una realidad vivida con alma y cuerpo, esta fusión con la unidad es la meta a la que aspiran todos los discípulos del Zen».

Herman Hesse
De “Carta ficticia de Josef Knecht a Carlo Ferromonte”, Mi credo