Escritos y lecturas

amor

Redondillas – Sor Juana Inés de la Cruz

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Sor Juana Inés de la Cruz
Sor Juana Inés de la Cruz

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Tu secreto – Evaristo Carriego

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Evaristo Carriego
Evaristo Carriego

¡De todo te olvidas! Anoche dejaste
aquí, sobre el piano, que ya jamás tocas,
un poco de tu alma de muchacha enferma:
un libro, vedado, de tiernas memorias.

Íntimas memorias. Yo lo abrí, al descuido,
y supe, sonriendo, tu pena más honda,
el dulce secreto que no diré a nadie:
a nadie interesa saber que me nombras.

…Ven, llévate el libro, distraída llena
Misas herejesde luz y de ensueño. Romántica loca…
¡Dejar tus amores ahí, sobre el piano!
…De todo te olvidas ¡cabeza de novia!

Evaristo Carriego
“Tu secreto”, Misas herejes

Poema XX – Pablo Neruda

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Pablo Neruda
Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

Poema XV | Pablo Neruda

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Pablo Neruda
Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Los niños | Khalil Gibran

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Kahlil Gibran
Kahlil Gibran

Y una mujer que sostenía un niño contra su seno pidió: Háblanos de los niños

Y él dijo:

Vuestros hijos no son hijos vuestros.
Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de sí misma.
Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.

Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen.

El matrimonio | Khalil Gibran

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Kahlil Gibran
Kahlil Gibran

Entonces, Almitra habló otra vez: ¿Qué nos diréis sobre el Matrimonio, Maestro?

Y él respondió, diciendo:

Nacisteis juntos y juntos para siempre.
Estaréis juntos cuando las alas blancas de la muerte esparzan vuestros días.
Sí; estaréis juntos aun en la memoria silenciosa de Dios.
Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía.

La eterna monotonía de la pasión | Gustave Flaubert – Madame Bovary

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Gustave Flaubert
Gustave Flaubert

“A veces le decía:

-Cuando den las doce, piensa en mí.

Y si él confesaba no haber pensado, dirigíale abundantes reproches, que terminaban por estas eternas palabras:

-¿Me amas?
-¡Sí, te amo!
-¿Mucho?
-¡Ya lo creo!
-¿No has amado a otra? ¡Vamos!
-¿Crees haberme encontrado virgen? –exclamaba él riendo.

Denigrar a los que amamos – Gustave Flaubert – Madame Bovary

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Madame Bovary

Gustave Flaubert
Gustave Flaubert

“[…] denigrar a los que amamos, siempre nos separa algo de ellos”.

Gustave Flaubert
Madame Bovary

Soledad y posesión – Ernesto Sabato – El túnel

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Ernesto Sabato
Ernesto Sabato

“[…] cuando analizaba mis sentimientos, advertía que ella había empezado a serme indispensable (como alguien que uno encuentra en una isla desierta) para convertirse más tarde, una vez que el temor de la soledad absoluta ha pasado, en una especie de lujo que me enorgullecía, y era en esta segunda fase de mi amor en que El tunelhabían empezado a surgir mil dificultades; del mismo modo que cuando alguien se está muriendo de hambre acepta cualquier cosa, incondicionalmente, para luego, una vez que lo más urgente ha sido satisfecho, empezar a quejarse crecientemente de sus defectos e inconvenientes.

Amor a los hombres – Herman Hesse – Siddhartha

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Hermann Hesse
Hermann Hesse

“¡Los hombres! Hoy los veía de manera muy diferente que antaño, y con menor presunción  y menos orgullo los juzgaba: sentíase más cercano a ellos, la vida y los hechos del vulgo despertaban su curiosidad. SiddharthaCuando transportaba a viajeros de condición inferior, mercaderes, soldados, mujeres de todas las categorías, esta gente no le parecía ya tan extraña como antes; la comprendía, comprendía su existencia no guiada por ideas u opiniones, sino únicamente por necesidades y deseos; interesábase y se sentía uno de ellos.