Citas y selecciones

Diferencias entre la pasión y el amor – Marguerite Yourcenar – Matthieu Galey – Con los ojos abiertos

Marguerite Yourcenar

Marguerite Yourcenar

-¿A qué llama usted pasión? ¿Qué diferencia hace con el amor?

-La mayoría de la gente no ve una gran diferencia, para ellos la pasión es simplemente un grado más alto del amor. En un lenguaje más preciso, se podría decir que los dos sentimientos son casi el opuesto el uno del otro. En la pasión hay un deseo de satisfacerse, de saciarse, a veces de dirigir, de dominar a otro ser. En el amor, por el contrario, hay abnegación. En el momento en que escribía, mezclaba los dos. Describía unas veces el amor abnegación, otras veces el amor pasión, pero al fin de cuentas, la pasión pertenece más bien al orden de la agresividad que al de la abnegación”.

Marguerite Yourcenar

 

Con los ojos abiertos

Matthieu Galey

Matthieu Galey
Con los ojos abiertos
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La esclavitud de los negros en el Nuevo Mundo | Marguerite Yourcenar

Marguerite Yourcenar

Marguerite Yourcenar

“Desde 1501, los españoles introdujeron negros en el archipiélago caribe; unos años más tarde, y por una de las ironías más crueles de la historia, Las Casas, el admirable defensor de las poblaciones indias oprimidas por la conquista española, pidió a Carlos V que permitiese a cada colono establecido en el territorio de la Nueva España la importación de una docena de esclavos negros, para aliviar a los indios condenados a trabajar en las minas. Este hombre vivió lo bastante para arrepentirse de su intervención.

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Embellecimientos peligrosos – Marguerite Yourcenar – Cuaderno de notas a las Memorias de Adriano

Marguerite Yourcenar

Marguerite Yourcenar

“Ayer, en la Villa, pensé en la cantidad de vidas silenciosas, furtivas como las de los animales, irreflexivas como las de las plantas, que han vivido entre Adriano y nosotros: bohemios del tiempo de Piranesi, saqueadores de ruinas, mendigos, cabreros, aldeanos refugiados entre escombros. Al borde de un olivar, en un sendero antiguo y Memorias de Adrianocon escombros, G. y yo nos encontramos ante el lecho de cañas de un campesino, ante su portamantas colocado entre dos bloques de cemento romano, ante las cenizas de su fuego recién apagado. Sensación de humilde intimidad bastante similar a la que se siente en el Louvre, después del cierre, a la hora en que los catres de tijera de los guardias aparecen entre las estatuas.

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Experiencia con el tiempo – Marguerite Yourcenar – Cuaderno de notas a las Memorias de Adriano

Memorias de Adriano

Marguerite Yourcenar

Marguerite Yourcenar

“Experiencia con el tiempo: dieciocho días, dieciocho meses, dieciocho años, dieciocho siglos. Inmóvil permanencia de las estatuas que, como la cabeza de Antínoo Mondragón en el Louvre, viven aún en el interior de ese tiempo muerto. El mismo problema considerado en términos de generaciones humanas: dos docenas de pares de manos descarnadas, unos veinticinco ancianos bastarían para establecer un contacto ininterrumpido entre Adriano y nosotros”.

Marguerite Yourcenar
Cuaderno de notas a las Memorias de Adriano

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Una amistad fuera de lo común – Marguerite Yourcenar – Cuaderno de notas a las Memorias de Adriano

Marguerite Yourcenar

Marguerite Yourcenar

“[…] aun la dedicatoria más extensa es una manera bastante incompleta y trivial de honrar una amistad fuera de lo común. Cuando trato de definir ese bien que me ha sido dado desde hace años, advierto que un privilegio semejante, por raro que sea, no puede ser único; que debe existir alguien, siquiera en el trasfondo, en la aventura de un libro bien llevado o en la vida de un escritor feliz, alguien que no deje pasar la frase inexacta o floja que no cambiamos por pereza; Memorias de Adrianoalguien que tome por nosotros los gruesos volúmenes de los anaqueles de una biblioteca para que encontremos alguna indicación útil y que se obstine en seguir consultándonos cuando ya hayamos renunciado a ello; alguien que nos apoye, nos aliente, a veces que nos oponga algo; alguien que comparta con nosotros, con igual fervor, los placeres del arte y de la vida, sus caminos siempre insólitos y nunca fáciles; alguien que no sea ni nuestra sombra, ni nuestro reflejo, ni siquiera nuestro complemento, sino alguien por sí mismo; alguien que nos deje en completa libertad y que nos obligue, sin embargo, a ser plenamente lo que somos”.

Marguerite Yourcenar
Cuaderno de notas a las Memorias de Adriano