Escritos y lecturas

muerte

Parece increíble que alguien haya muerto – Adolfo Bioy Casares – Borges

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Parece increíble que alguien haya muerto - Adolfo Bioy Casares - Borges

Parece increíble que alguien haya muerto - Adolfo Bioy Casares - Borges
Adolfo Bioy Casares

«BORGES: “Es que parece increíble que alguien haya muerto. Tennyson dice que no le hubiera sorprendido ver al amigo nuevamente bajar por la planchada del buque. 

El refugio de la reencarnación – Jiddu Krishnamurti – Obras completas

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Casi todos tenemos algo que proteger - Jiddu Krishnamurti

Casi todos tenemos algo que proteger - Jiddu Krishnamurti
Jiddu Krishnamurti

“El miedo a la muerte y el dolor que trae consigo, continuarán a pesar del supuesto hecho de la reencarnación, a menos, desde luego, que uno viva en la ilusión más completa.
¿Por qué se refugia uno en un supuesto hecho, en una creencia? No le pregunto cómo sabe que la reencarnación es un hecho.

El deseo de muerte – Orson Welles – Henry Jaglom – Mis almuerzos con Orson Welles

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El deseo de muerte - Orson Welles
Orson Welles

OW: En mi opinión, el motivo principal de la mayoría de los casos de autodestrucción está en el deseo de muerte, que, en un grado u otro, todos tenemos. Las personas muy activas desde un punto de vista creativo, o muy activas y fructíferas en el amor, o muy inmersas en el mundo de los vivos, evitan ese deseo. Pero siempre está ahí.

El amoldamiento es muerte – Jiddu Krishnamurti – Obras completas

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El amoldamiento es muerte

El amoldamiento es muerte
Jiddu Krishnamurti

«El amoldamiento es muerte. No es otra cosa que formación de hábitos, refuerzo del inconsciente. ¡Cuán a menudo presenciamos alguna escena desagradable, cruel y retrocedemos ante ella! Vemos pobreza, crueldad, degradación de toda clase; al principio nos espanta, pero pronto dejamos de tener conciencia de ello.

Demanda inexorable, suministro inexorable – Arthur Conan Doyle – Memorias y aventuras

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Memorias y aventuras

Arthur Conan Doyle
Arthur Conan Doyle

“[…] Al amanecer del tercer día, la tripulación del barco se dirigió al hielo y comenzó su cosecha sanguinaria. Es un trabajo brutal, aunque no más brutal que el que se realiza para proveer cada mesa familiar del país. Y, sin embargo, aquellos relucientes charcos rojos sobre el deslumbrante blanco de los campos de hielo, bajo el pacífico silencio de un cielo ártico azul, parecieron una intrusión horrible.

Se preguntó si sería realmente malo de corazón – J. R. R. Tolkien – El señor de los anillos – Las dos torres

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J. R. R. Tolkien
J. R. R. Tolkien

El Señor de los Anillos II

“Era la primera vez que Sam veía una batalla de Hombres contra Hombres, y no le gustó nada. Se alegró de no verle la cara al muerto. Se preguntó cómo se llamaría el hombre y de dónde vendría; y si sería realmente malo de corazón, o qué amenazas lo habrían arrastrado a esta larga marcha tan lejos de su tierra, y si no hubiera preferido en verdad quedarse allí en paz…”.

J. R. R. Tolkien
El señor de los anillos
Vol. II: “Las dos torres”

No negaré mi propio deseo personal – Andrew Kevin Walker – Pecados capitales – Seven

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Pecados capitales“JOHN DOE

No negaré mi propio deseo personal de enfrentar
cada pecado contra el pecador. Yo sólo llevé
sus pecados a conclusiones lógicas.

MILLS

Usted sólo ha asesinado un montón de personas inocentes
porque así podía excitarse. Eso es
todo.

Me di cuenta de que ustedes no son realmente mamíferos – Larry Wachowski y Andy Wachowski – Matrix

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Matrix
Matrix

“AGENTE SMITH

Me gustaría compartir una revelación
que he tenido durante mi tiempo aquí.
Me vino cuando intenté
clasificar su especie. Me di
cuenta de que ustedes no son realmente
mamíferos.

Mi viejo – Julián Centeya

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Julián Centeya
Julián Centeya

Quisiera amasijarme en la infinita
ternura de mi barrio de purrete,
con un cielo cachuzo de bolita
y el milagro coleado del barrilete

Verlo a mi viejo, un tano laburante
que la cinchó parejo, limpio y claro;
y minga como yo: un atorrante
que la va de sover y se hace el raro

El crimen fue en Granada | Antonio Machado

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Antonio Machado
Antonio Machado

A Federico García Lorca

I. El crimen

Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.