

«El respeto mutuo implica la discreción y la reserva hasta en la ternura, y el cuidado de salvaguardar la mayor parte posible de libertad de aquellos con quienes se convive. Hay que desconfiar de nuestro instinto de intervención, porque el deseo de hacer prevalecer nuestra voluntad, se disfraza a veces con apariencias de solicitud».