Escritos y lecturas

Mi viejo – Julián Centeya

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Julián Centeya
Julián Centeya

Quisiera amasijarme en la infinita
ternura de mi barrio de purrete,
con un cielo cachuzo de bolita
y el milagro coleado del barrilete

Verlo a mi viejo, un tano laburante
que la cinchó parejo, limpio y claro;
y minga como yo: un atorrante
que la va de sover y se hace el raro

Galileo | Ernesto Sabato

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Ernesto Sabato
Ernesto Sabato

“Galileo fue escasamente lo que se llama una persona bien educada. Ya antes de ser profesor en la Universidad de Pisa era famoso por sus bromas contra la escuela aristotélica; cuando comenzó a enseñar en la facultad declaró que las teorías de Aristóteles no eran dignas del menor respeto; escribió un libro en que Uno y el universoridiculizaba el afán académico por la toga; salía a beber con sus alumnos; componía versos de amor; armaba pendencia con los colegas peripatéticos y se divertía en refutar sus teoría arrojando piedras desde lo alto de la torre inclinada. En pocas palabras: usó los métodos más eficaces para lograr mala fama en los círculos filosóficamente decentes de la ciudad de Pisa.

Traspaso de préstamos | Orrick Johns

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Traspaso de préstamos | Orrick Johns

Orrick Johns
Orrick Johns

«Un día, el escultor Jo Davidson, me entregó un cheque, diciéndome: «Creí que pudiera hacerle falta». Realmente necesitaba dinero y, como tenía algunas esperanzas de poderlo pagar, lo acepté.

Letanías a Jesús | Almafuerte

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Almafuerte
Almafuerte

Jesús de Galilea
para mí no eres Dios;
eres sólo una idea
de la que marcho en pos.

No me humillo ni ruego
a tus plantas, Jesús;
llego a ti como un ciego
que va en busca de luz.

Poema XX – Pablo Neruda

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Pablo Neruda
Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

La gracia en el dar | Elsie de Wolfe

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La gracia en el dar | Elsie de Wolfe

La gracia en el dar | Elsie de Wolfe
Elsie de Wolfe

«Sobre una mesa apartada del vestíbulo, había en casa de Sarah Bernard un gran tazón del que, según observé un día, ciertas personas tomaban algo que se guardaban en los bolsillos, cuidando de que no se notara lo que hacían.