Escritos y lecturas

Ser honrado es buen negocio | Selecciones del Reader’s Digest

0

Selecciones del Reader's Digest

«Desde 1933, la gran tienda londinense de Selfridge & Co. ha mantenido la oferta de pagar 50 dólares por cualquier inexactitud que el público descubra en sus anuncios. Hasta 1947 había pagado un total de 8550 dólares.
Aun los más pequeños deslices que se le hicieron presente fueron acatados.

Sobreviviré [I will survive] | Gloria Gaynor

0
Gloria Gaynor
Gloria Gaynor

Al principio tenía miedo,
estaba petrificada
Me quedé pensando que nunca podría vivir
sin ti a mi lado
Pero entonces pasé tantas noches
pensando cómo me hiciste mal
Que me volví más fuerte
Que aprendí cómo continuar

El guapo | Evaristo Carriego

0
Evaristo Carriego
Evaristo Carriego

A la memoria de San Juan Moreira
Muy devotamente.

El barrio le admira. Cultor del coraje,
conquistó, a la larga, renombre de osado;
se impuso en cien riñas entre el compadraje
y de las prisiones salió consagrado.

Inercia mental | Ernesto Sabato

0
Ernesto Sabato
Ernesto Sabato

“El hombre común tiende a la conservación de sus ideas y convenciones. Pero el peor conservatismo es el engendrado por una revolución triunfante: el conservatismo que la precede es indeciso, agrietado, conciliador; no se cree en las nuevas ideas pero tampoco se confía mucho en las Uno y el universoantiguas. En cambio, cuando una revolución triunfa se constituye un nuevo y rígido sistema de convenciones, que es muy peligroso discutir; en las revoluciones políticas, el apartamiento de la ortodoxia se paga con la vida o la libertad; en las del pensamiento, se paga con la burla o la acusación de locura.

Obstinación paradójica | Carlos B. González Pecotche

0
Obstinación paradójica | Carlos B. González Pecotche
Carlos Bernardo González Pecotche

Obstinación paradójica | Carlos B. González Pecotche

«El prejuicio es como la ventanilla del tren que bajamos exprofeso para no ver una zona que creíamos fea o de escaso interés, sucediendo con frecuencia que en tal circunstancia ese paraje habría podido ofrecernos, debido a su eventual transformación, una vista más agradable.

Tú me quieres blanca | Alfonsina Storni

0
Alfonsina Storni
Alfonsina Storni

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue
Corola cerrada.

Traspaso de préstamos | Orrick Johns

0

Traspaso de préstamos | Orrick Johns

Orrick Johns
Orrick Johns

«Un día, el escultor Jo Davidson, me entregó un cheque, diciéndome: «Creí que pudiera hacerle falta». Realmente necesitaba dinero y, como tenía algunas esperanzas de poderlo pagar, lo acepté.

Siliconas | Dra. María Alejandra Filiberti

0

“Señor Director:

Mi nombre es María Alejandra Filiberti, tengo 35 años y soy médica anestesióloga. Esta historia comienza hace casi 20 años, cuando me resigné a que mi pubertad terminara sin que mis senos crecieran. Desde ese momento consideré que algún día, cuando pudiera, aumentaría su volumen con las, hasta ese momento conocidas como solución milagrosa e inofensiva, prótesis de siliconas. Por fin el 15 de octubre de 1988, cuando tenía 23 y estaba a punto de recibirme de médica, llegó el ansiado momento. ¡Qué alegría indescriptible salir del quirófano! Sin conocer los riesgos a los que me empezaba a exponer y sin imaginar los calvarios que me esperaban, me contemplaba frente al espejo extasiada, feliz, ignorante…

En paz | Amado Nervo

0
Amado Nervo
Amado Nervo

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
ElevacionHallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo
«En paz», Elevación

Fundación mítica de Buenos Aires | Jorge Luis Borges

0
Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges

¿Y fue por este río de sueñera y de barro
que las proas vinieron a fundarme la patria?
Irían a los tumbos los barquitos pintados
entre los camalotes de la corriente zaina.

Pensando bien la cosa, supondremos que el río
era azulejo entonces como oriundo del cielo
con su estrellita roja para marcar el sitio
en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.