

“La naturaleza humana es realmente extraordinaria. Aquellos hombres, para quienes el asesinato era una cosa familiar, que una y otra vez habían matado a padres de familia contra quienes ningún rencor personal abrigaban; aquellos hombres, digo, sentían que las lágrimas se les venían a los ojos cuando escuchaban música tierna o patética”.