
«—Dirigió en seguida la vista hacia otra sección de la biblioteca, donde con severa reciedumbre se alineaban el pensamiento filosófico de antaño y hogaño.
—Se hallan aquí los más valiosos exponentes de la cultura… —observó, tras una pausa.
—Sí, en efecto; pero es preciso convenir que esa cultura no ha logrado formar en el hombre la conciencia de un destino superior para su vida. La humanidad aún marcha a tumbos por caminos inciertos…»
