

“Nada más que lo semejante puede obrar sobre lo semejante. Así, no tratéis de mejorar por medio del razonamiento, sino por el ejemplo; no conmováis sino por medio de la emoción, y no esperéis excitar el amor sino por medio del amor. Sed lo que deseáis que otros sean. Que vuestro ser mismo, y no vuestras palabras, hagan la predicación”.