
“Toda sociedad tiene dos opciones claras: la prohibición absoluta como en un Estado totalitario, o la libertad absoluta. Ambas evitan el rigor que exige toda decisión. Ambas tienen la atracción de la certeza. La opción difícil es decidir dónde debe trazarse el límite y sin duda alguna ésa es la responsabilidad que tiene todo país civilizado y democrático”.
