
“El triste hecho es que en Inglaterra todos los funcionarios se mantienen sólidamente juntos, y que cuando nos vemos obligados a atacarlos no debemos esperar justicia, pues estamos contra un sindicato no declarado cuyos miembros no van a denunciarse entre sí, subordinando el interés público a una falsa idea de lealtad. Nos enfrentamos a una decisión de no admitir nada que inculpe a otro funcionario, y nunca se tomará en consideración la idea de castigar a otro funcionario por delitos que causaron sufrimiento a víctimas indefensas”.
